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E-movilidad

Puntos de recarga dimensionados para absorber la producción propia, no solo para conectar el vehículo.

Punto de recarga alimentado por fotovoltaica Un campo fotovoltaico alimenta un punto de recarga conectado por cable a un vehículo eléctrico. Una tabla compara tres potencias de carga —siete coma cuatro, once y veintidós kilovatios— con el tiempo que tarda cada una en llenar una batería de sesenta kilovatios hora. marquesina FV punto de recarga potencia batería de 60 kWh 7,4 kW 8 h 06 11 kW 5 h 27 22 kW 2 h 44 de 0 a 100 %, sin pérdidas cargar aquí es aprovechar lo que ya se produce

La potencia adecuada, no la máxima

Para una batería de 60 kWh, un punto de 7,4 kW la carga en poco más de ocho horas; uno de 11 kW, en cinco horas y media; uno de 22 kW, en menos de tres. La pregunta correcta no es «¿cuál es el más rápido?», sino «¿cuánto tiempo está aparcado el vehículo?» — en casa, de noche, el de 7,4 kW suele sobrar.

Recarga y autoconsumo, juntos

Si hay paneles solares, el punto de recarga se programa para absorber el excedente: el vehículo se convierte en el mejor destino de la energía que sobra al mediodía. Lo dimensionamos con el perfil de uso real de los vehículos, no con el catálogo del cargador.

Para quién

Viviendas, comunidades de propietarios, flotas de empresa y establecimientos que quieren ofrecer recarga a clientes — cada caso con su tramitación y su reparto de potencia.

El primer paso es siempre el mismo: contarnos su caso — le diremos qué mediríamos, qué desarrollo de ingeniería aplicaríamos para su caso concreto y por qué.

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